domingo, 4 de noviembre de 2012

La ficción en el podio del rating

"Graduados" volvió a vencer en la noche del viernes. El programa del Trece promedió 18 puntos de rating, y bajó hasta 14 en el Día del Amigo. Tinelli no levanta cabeza y el bailando toca fondo, titulaba la versión online de La Gaceta el Sábado 21 de Julio de este año.

El “volvió a vencer” de Graduados parecía volverse una constante, mientras que el Bailando por un Sueño perdía su corona triunfal del rating más alto, puesto al que nos tenía acostumbrados a todos los argentinos. ¿Cómo ha logrado la ficción sostener un rating importante en la televisión frente a otras opciones como reality shows? 

2012, un año ficcional
Sucesión de escenas populares, de acentuado color local y pintoresco, que tienen carácter propio y al mismo tiempo nos crean sentido de pertenencia. Nos sentimos identificados con los personajes de una novela costumbrista porque compartimos la misma cultura y en resumen, aunque sea una redundancia, tenemos las mismas costumbres. Estos son sólo algunos de los elementos que hacen a la ficción un género televisivo tan particular que volvemos a elegir.

En 1993 Ibope introduce en Argentina el people meter, aparatito que cambiaría el modo de competir en la televisión: tras ser instalado en una cantidad de televisores seleccionados por la empresa, registra al instante las variaciones de la audiencia, es decir, el rating.

Hacia mediados de esa década la TV aspiraba a la calidad. En 1995 se estrena Poliladron, la primera producción de la recién nacida Pol-ka. En años sucesivos, la ficción se tiñe del costumbrismo, con historias barriales como las de Gasoleros, RR.DT o Campeones.

El el éxito de los productos televisivos comienza entonces a asociarse al costumbrismo, un género que homogeneiza los personajes desde el drama o el grotesco. "Acá los personajes tienen algún elemento con lo que las personas se identifican, a mitad de camino entre cómico y emotivo", afirma Gabriela Fabbro, Coordinadora del Observatorio de la Televisión Argentina de la Universidad Austral.

En este marco, el 2012 se presenta como un año en el que la ficción le ganó el podio a otros formatos. La hiperrealidad televisiva que caracteriza a los reality shows se vio empañada por un particular tipo de género que divierte a los más chicos y apela a la nostalgia de los más grandes. Una de las características de estas novelas es exagerar rasgos inherentes al carácter del personaje. El grotesco se plantea entonces como algo extraño, que sin un propósito determinado, mezcla elementos incompatibles intentando generar complicidad con el espectador.


La novela costumbrista, fotografía de la realidad 

La novela costumbrista es un género literario, que se caracteriza por el retrato e interpretación de las costumbres y tipos de un país. Es conocida como "cuadro de costumbres" si se retrata una escena típica, o un "artículo de costumbres" se hace con tono humorístico y satírico en diferentes aspectos y situaciones de la vida.

La novela costumbrista tuvo numerosos cultores. En parte, debe considerarse como la hermana mayor del cuadro de costumbres. Aunque en realidad lo que hacía por lo común era disponer como fondo una sucesión de escenas populares, de acentuado color local, a las cuales estaba íntimamente ligada la trama de la obra.

A su vez, conviene declarar que ciertos contactos entre la novela social y la novela costumbrista se rompen al considerar que la segunda acentúa en particular lo local, lo pintoresco que trata de justificarse precisamente por eso, en su carácter propio, distintivo, fuera de alegatos o choques de capas sociales.

Este tipo de novelas tuvo especial resonancia en algunos países. Así, en México, en Colombia, donde el costumbrismo penetra también en el campo de otras novelas, no específicamente costumbristas.

En general, el costumbrismo suele hallarse como ingrediente en gran parte de las novelas hispanoamericanas de todo tipo, de la misma manera que suele hallarse el paisaje americano. Así como a veces recurrían a épocas y tierras lejanas, en ansías de evasión, otras veces gustaban de lo cercano y cotidiano, que entonces, sobre todo despuntaba primicias inéditas. Era ésta también una manera de ganar lectores y aun de dar "sello" americano a las novelas. Por una parte, realidad conocida (para el lector de estas tierras) y por otra, diferenciación frente a obras más famosas que venían del otro lado del Atlántico.